martes, 4 de octubre de 2016
Coincidiendo con la Primera de las Fiestas Patronales de esta Comunidad Parroquial, hemos unido nuestra oración a la de la Comunidad Parroquial de la Natividad de María en Arbizu (Navarra) por los catorce años de su vida (1977 a 1991) que dedicó como Párroco el Pbro. Saturnino Mújica Goicoechea. Nuestro agradecimiento a Dios por habernos regalado un pastor laborioso, inteligente, sabio y cristiano ejemplar. Su obra perdura entre nosotros y su recuerdo estimula la fe de la generación que con él luchó y la de los más jóvenes que oyeron el testimonio de sus padres.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Aproximación a una Historia de los orígenes de Macarao
(Conferencia dictada por el Prof. Manuel Donís, catedrático de historia en la UCAB el 12-10- 2015)
1.- Una política de poblamiento para la provincia de Venezuela
Para 1619, finales de la segunda década del Siglo XVII, se inició en la provincia de Venezuela una política de poblamiento en la que tuvieron participación destacada el Gobernador Francisco de la Hoz Berrío y el obispo Fray Gonzalo de Angulo. Esta política de tradujo en la fundación de varios pueblos de indígenas a lo largo y ancho de la entidad, entonces en constante desarrollo económico.
El gobernador y el obispo se enfrentaron a los encomenderos que usufructuaban el trabajo de los naturales, todavía apreciables en número a pesar de que habían sido diezmados por el trabajo esclavo y las enfermedades. No fue tarea fácil; aquellos se resistieron a perder beneficios y privilegios; y a ser controlados por las autoridades civiles y eclesiásticas, que ahora reducían las dispersas encomiendas a pueblos. Esto sin contar con los gastos que ocasionaría el levantamiento de iglesias para las nuevas comunidades y que saldría de sus bolsillos.
Junto a las encomiendas florecieron haciendas y estancias que agruparon a su alrededor pequeños núcleos habitacionales. La economía de producción se impuso a la de subsistencia: Florecieron haciendas de caña de azúcar y se cultivó trigo para la exportación y consumo interno de harina. 1 A la población autóctona pronto se unió la mano de obra negra esclava.
2.- En tierras del cacique Macarao.
La documentación existente refiere la existencia de un cacique llamado Macarao. Según el historiador José de Oviedo y Baños, Diego de Losada en su marcha al valle de los Caracas llegó el 25 de Marzo de 1567 a la bajada del río San Pedro, jurisdicción de los indios Teques, cuyo cacique era Guaicaipuro. Una vez derrotado éste por los españoles en el sitio de San Pedro, no quiso Losada quedarse en aquel paraje y decidió seguir adelante; marchando dos leguas hacia el oriente hizo alto en el pueblo del cacique Macarao, en la parte donde, juntándose el río San Pedro con el río Macarao tiene principio el río
el sitio de Las Adjuntas, probablemente en donde estuvo el trapiche de La Majada. Dijo al respecto el antropólogo J.M. Cruxent: “Examinando estos lugares y tomando en cuenta las peripecias del viaje de Losada, consideramos que, cuando llega al río Macarao, necesita establecer un campamento en lugar despejado, no demasiado arrimado o cercano a las laderas y algo amplio por la cantidad de gente y animales que trae la expedición, y que debe estar en un terreno ligeramente elevado sobre las márgenes del río (…) Esta situación ideal de campamento no se encuentra en las riberas del río Macarao , salva en un corto espacio cerca de la confluencia con el río San Pedro, en la margen izquierda y en los terrenos del viejo trapiche de La Majada”.2
El lugar ya se llamaba “valle San Jorge” porque el conquistador Francisco Fajardo, primero en entrar en el valle de los caracas en 1560 y fundar el hato San Francisco, le había otorgado una encomienda allí a Juan Jorge de Quiñones, uno de sus más cercanos colaboradores.3
Relata Oviedo y Baños en su Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela que a la llegada de Losada los naturales tenían sus sementeras en flor y temiendo que no se las talasen los españoles, decidieron no ausentarse del pueblo y recibirlos con gestos de sumisión. Losada aprovechó la ocasión, y necesitado de provisiones, hizo ver que venía en son de paz; y que no haría daño a quien no provocara la guerra; y como prueba de sus intenciones no consintió se les hiciese hostilidad alguna en sus casas, ni sembrados, por ver si podía ganárselos como amigos. 4
El conquistador actuó con prudencia. No podía confiar en los naturales que, con seguridad, le ofrecieron su hospitalidad sólo para salvar sus cosechas. Además el reciente enfrentamiento con Guaicaipuro así lo aconsejaba. Losada pasó la noche en tierras del cacique Macarao y al amanecer del día siguiente emprendió la marcha hacia el valle del Gaire (Guaire); para evitar los cañaverales del río y evitar cualquier emboscada a la cual se prestaban aquellos parajes, decidió, aguas abajo, en la confluencia de aquel con la quebrada Caricuao, tomar a la derecha por las tierras del cacique homónimo. El 31 de Marzo salió a un sitio que llamó el Valle de la Pascua (El Valle de
Una vez fundada Caracas, Losada repartió encomiendas en Macarao, como fue el caso de la concedida a López de Benavides.6 Hacia finales del Siglo XVI y comienzos del XVII la región produjo, gracias a la feracidad de sus suelos, caña de azúcar y trigo, además de frutos menores. Las Actas del Cabildo de Caracas registran para 1594 las tierras de labor de los indígenas encomendados a Pedro Alonso Galeas en el valle de Juan Jorge; y las tierras de Hernando Bermudo y su mujer, entre otros.7
En 1619 las autoridades civiles y eclesiásticas de Caracas, como ya hemos dicho se dieron a la tarea de buscar terrenos adecuados para reducir los indígenas encomendados a poblado. En consecuencia, el juez comisario, Gabriel de Mendoza, designado por el Obispo; y el juez poblador, Gutiérrez de Lugo, nombrado por el gobernador, visitaron los alrededores de Caracas.
III.- El pueblo de San Pedro y San Pablo en Macarao.
A comienzos del año 1621 Mendoza salió para Caricuao y se encontró en el camino al regidor Blas Correa de Benavides 8, quien venía a conversar con él y con el juez poblador, Gutiérrez de Lugo, porque le habían informado que se habían señalado como aptos para poblar los sitios de Mamera y Caricuao, donde los indígenas confirmaron que el sitio no era el más indicado.
Rechazado el lugar, los naturales dijeron que una vez pasados los aposentos de Gutiérrez de Lugo (el juez poblador), yendo por la quebrada del Valle de Juan Jorge había un lugar razonablemente mejor que los de Caricuao y Mamera, por lo que Mendoza, Correa y los principales e indígenas se dirigieron hacia Macarao, y “vieron un sitio apartado del rio, pasados los aposentos del contador Bartolomé de Masarel, alto y de sabana, donde parecía haberse cogido este año trigo de Gutiérrez de Lugo, y que los principales e indios dijeron haber sido allí la estancia de Diego Méndez y que así se llamaba el lugar” 9
Una vez señalado el sitio para el poblado de acuerdo con los naturales, el padre Mendoza, acompañado del escribano Domingo de Santa María, Blas Correa, Bartolomé de Vargas, Antonio Martínez y el lengua intérprete Antonio Bermúdez, fueron testigos de la decisión de aquellos de no querer otro sitio para poblar que éste; “que era el mejor(…) sano y frío, que lo bañan las aguas y el sol en saliendo y donde tienen agua y leña, y que Caricuao es enfermo, que se le han muerto allí muchos indios, del sitio de la boca de Mamera, es arenal y sujeto a las crecidas del río (Guaire)” 10
Gutiérrez del Lugo aceptó el sitio y de inmediato se procedió a elaborar el Acta de fundación correspondiente. El documento está fechado a 20 de Febrero de 1621, día sábado después del mediodía y el pueblo se llamó San Pedro y San Pablo. Este nombre sería también el de la advocación de la iglesia; se señaló la cuadra para su edificación, cementerio y casa del cura doctrinero. Se ordenó fijar tres cruces: una frente a la puerta mayor de la iglesia, otra en la calle que lindara con la plaza; y la tercera en el altar mayor: Mendoza, postrado de rodillas, adoró las tres cruces y tomó posesión del lugar.11
Todo parece indicar que la fundación civil y eclesiástica, condición indispensable para el establecimiento oficial de un pueblo según las Leyes de Indias, se realizaron el mismo día. A continuación Mendoza pidió que se notificara a los encomendero de ese curato ordenándoles que en el plazo de un mes, contado a partir de la fecha de notificación, dieran por hecha y acabada la iglesia y la sacristía.
Tres días después y siguiendo instrucciones del Obispo González de Angulo, el padre Mendoza procedió a señalar a cada encomendero lo que debía traer, en el mismo lapso de tiempo, para dotar a la nueva iglesia y poder celebrar el culto divino y administrar los sacramentos. Todo lo anterior en virtud de santa obediencia y so pena de excomunión mayor.12
Pero poco tiempo después, menos de tres meses, por pedimento de Alonso Rodríguez Santos y Esteban Marmolejo, del regidor Blas Correa e información suministrada por los caciques de las encomiendas de Domingo de Vera y Esteban Marmolejo, el padre Mendoza, una vez hecha la consulta al teniente de gobernador Gutiérrez de Lugo, ordenó la mudanza y traslado del pueblo de San Pedro y San Pablo en Macarao, aun nuevo sitio en tierras de Antímano, al este del primer emplazamiento y más cercano a Caracas, donde nuevamente se fundó, con la misma advocación, encomenderos e indígenas.
Desconocemos las razones del traslado, hecho que no era infrecuente, pero debió jugar un papel importante la opinión de Alonso Rodríguez Santos, quien fuera uno de los hombre más ricos de la Provincia de Venezuela. Sólo en el sitio de Antímano, escogido para la nueva fundación poseía una hacienda “con sus casas de cogollo, con ochenta fanegadas de tierras de sembraduras de trigo”.13 A su muerte en 1625 se mencionaron en el inventario de sus bienes la estancia de Antímano, las tierras de La Vega, 40 bueyes de arado, 30 vacas, 30 yeguas, 12 rejas de arar y 400 cueros- En total, incluyendo tierras, estancias, esclavos, molinos, siembras de trigo y otras propiedades, una suma que alcanzó a 51.772 pesos de a ocho y seis reales.14
La erección canónica de la iglesia en el nuevo sitio de Antímano se hizo el 8 de mayo de 1621. Pero esa es una historia para otro momento.
IV.- Tierras y estancias en Macarao.
No hemos podido precisar cuándo se formó el pueblo que hoy conocemos. Los documentos sólo permiten suponer que la población indígena tendió a asentarse en Las Adjuntas, mientras que otra, blanca y mestiza, proveniente de otros lugares, ocupó el valle de San Jorge hasta el lugar en donde hoy está emplazada la iglesia y su pequeño casco urbano.
Familias caraqueñas acomodadas tuvieron propiedades e hicieron fortunas en el lugar desde comienzos del siglo XVII. Ejemplo de ello fue la familia Villela. Cuando se funda el Convento de la Limpia Concepción de Caracas en 1637, entre los cuantiosos bienes donados por esta familia para su construcción y funcionamiento se hallaban tierras y estancias que poseía Mariana Villela y su hermana Juana en Macarao.15
Para algunos investigadores, la configuración formal de Macarao como parroquia pudo haberse iniciado hacia 1721, cuando se erigió una ermita u oratorio “en ell sitio de San Cayetano (lo cual indica) la existencia de una feligresía más consistente”.16
En la Gran Recopilación Geográfica, Estadística e Histórica de Venezuela, de Manuel Landaeta Rosales, Macarao aparece como pueblo para 1740. 17- El anuario Católico de 1962 de Monseñor Francisco Armando Maldonado recoge que la iglesia de Macarao fue erigida canónicamente por el arzobispo Garcia Abadiano en 1746.
Diversas publicaciones dan como fecha el año 1748. En 1771 el Obispo Mariano Martí en su visita pastoral registró 34 casas en el pueblo. 18 Otros investigadores consideran que fue en 1774, cuando se construyó la iglesia actual. Pero en realidad no se ha encontrado hasta el momento el Acta de fundación de la parroquia en el Archivo Arquidiocesano de Caracas.
Para 1753 la parroquia contaba con 925 habitantes.19 La historiadora Carmen Hernández Castillo elaboró una tipología de las familias de Macarao entre los años 1758 y 1782 en base a las matrículas Parroquiales existentes en el archivo Arquidiocesano de Caracas que permite conocer el número de personas existentes: 1070 habitantes en 1758; 1123 en 1767; 1063 en 1774; y 930 en 1782 .20
Veamos qué vio y registró el obispo Martí en su visita pastoral.
Macarao es el nombre del valle y del curato; el sitio donde está la iglesia y el pueblo que llaman Curucay. La advocación es la Virgen del Rosario. Visitó la iglesia y su sacristía aunque no las detalló, pero sí dijo que estaba bien provista de ornamentos y mobiliario. Solo registró las distancias que la separaban de La Vega, Carayaca y San Diego. El cura del pueblo es don Joseph Jacob Usa, capellán. La renta fija que pagaban los feligreses era de 70 pesos; le prometieron 200 pesos pero no se los daban; las primicias sumaban otros 210 (40 fanegas de maíz y 2ó 3 de caraotas). Las dotaciones sumaban 1.000 pesos: 500 de lámpara para alumbrar el Santísimo y otros 500 para la cera del Monumento el Jueves Santo.
Había 34 casas en el pueblo, 32 familias, 2 sacerdotes, 105 de comunión, 31 de confesión, 46 párvulos y 2 bozales. Fuera del pueblo había 200 casas con igual número de familias; 52 bozales (esclavos africanos que no hablaban español); 700 de comunión, 300 de confesión, 200 párvulos, 59 confirmados y dos locos. Más de 300 indígenas eran fugitivos de otros pueblos.
Los fugitivos no pagaban tributo, ni asistían a la doctrina, vivían muchos de ellos en los sitios más remotos del distrito. No era fácil, (expresó) pero convendría reducirlos a poblado y agregarlos a Antímano, La Vega o el Valle. “Tal vez será mejor para ellos formar un pueblo y darles Cura”. No hay Corregidor para obligarlos a venir a Misa y a la Doctrina todos los días de fiesta. Dijo Martí que hablaría de esto con el gobernador de Caracas.
Martí concedió al capellán su petición de enviar al Hospicio de Caracas “a las mujeres malas que no quisieran enmendar en esta Parroquia (Macarao)” Celebró Misa en la Capilla existente en el “sitio de San Pedro”; y concedió licencia por tres años al oratorio de Don Joseph de la Guardia, situado en la junta de los ríos (Las Adjuntas)21
El mayor número de casas y vecinos fuera del pueblo obedeció entonces a que en los alrededores se cultivó caña de azúcar. Haciendas e ingenios destinados a moler caña y producir azúcar dominaban el paisaje. En cierta forma eran como pequeños pueblos. Consideremos que se necesitaban esclavos, y de allí los 52 bozales; además de suficiente agua (para moler y regar las tierras), leña (cada una consumía 24 carretadas de leña al día), tierra para labrar, pastos para bueyes y caballos, ganado para comer y para servicio; rebaños de vacas, bueyes para arar y tirar las carretas; tierra para la caña y para sembrar maíz, tubérculos y frutos menores para comer.22
Recogemos otra visita, solo que no fue pastoral, sino la efectuada por el naturalista Alejandro de Humboldt, quien recorrió en 1800 la zona suroeste de Caracas. Luego de pasar 17 veces el río Guaire de Antímano a Las Adjuntas, llegó al valle de Macarao, privilegiado por su microclima para el cultivo de frutales europeos: “Cerca de Antímano estaban todos los huertos poblados de duraznos en flor. Esta villa, El Valle y las riberas del Macarao proveev gran cantidad de duraznos, membrillos y otras frutas europeas al mercado de Caracas”.23
Humboldt refiere que al llegar a Las Adjuntas y comenzar a subir por la cuesta que lo llevaría a la altiplanicie de Buenavista, comienzo del camino hacia los valles de Aragua, vio “algunas casas aisladas”, lo que confirma que no estuvo en el pueblo sino en sus alrededores.24
La prueba definitiva de que Macarao era ya un pueblo consolidado con un núcleo urbano para finales del siglo XVIII y comienzos del XIX lo constituye el hecho de que para las elecciones para escoger los electores que habrían de elegir a los diputados al Congreso General de Venezuela de 1811, Macarao tuvo tres representantes: Don José Antonio Gamarra, don Rafael Piñate y don Manuel de Acosta.25
La Junta Suprema llamó a elecciones y publicó el Reglamento correspondiente para la elección de los diputados de las provincias que asistirían al Congreso. Los alcaldes de primera elección en ciudades y villas; los teniente justicias mayores de los pueblos, levantarían un censo general de acuerdo al número de parroquias de su jurisdicción.
Los comisionados irían acompañados por el cura de la parroquia o de otro eclesiástico que hiciera sus veces, y de otras dos personas respetables de la misma parroquia. No era necesario que los electores fueran del vecindario de la parroquia que los elegía y bastaba que se hallaran avecinados en el partido capitular que la comprendía. Pero en todo caso, lo importante es señalar que Macarao era ya una parroquia en los alrededores de Caracas, con una población de 1383 habitantes.
En 1819 alcanzó 1293 habitantes. El descenso obedeció a los males ocasionados por la violenta guerra que se libraba en suelo venezolano por la Independencia. El déficit de población con respecto al año 1810 fue de 90 personas, número elevado para un pueblo pequeño.26
Muchas personas emigraron a otros lugares y vendieron sus pertenencias. Ejemplo de ello fue el caso de un vecino de Macarao, don Juan Marrero, quien en 1812 publicó en tres ocasiones un anuncio en la Gaceta de Caracas, ofreciendo una hacienda de caña que tenía en el sitio de la boca de Yrapo, en las cercanías del pueblo, con su ingenio de agua nuevo, oficinas completas, 2 esclavos, algunos animales y tablones de caña todo por el precio de 10.000 pesos de inicial y el resto en cuotas anuales de 1.000 pesos. 27
Pero como cosa curiosa, fue en estos años turbulentos cuando Macarao, en 1820, tuvo su ayuntamiento o cabildo. 28 Con esto concluyó el proceso jurídico establecido en las Leyes de Indias y heredado por la República; no se reconocía la fundación de un pueblo, si no se realizaba la fundación civil y eclesiástica; y casi de inmediato la instalación de su gobierno municipal formado por sus vecinos.
El pueblo de Macarao se mantuvo en el tiempo. En 1841 formaba parte del cantón Caracas y así lo registró Agustín Codazzi en el Resumen de la Geografía de Venezuela.29 En la Ley de División Político Territorial de Venezuela de 1856, en tiempos de José Tadeo Monagas, ya figura como una de las parroquias del cantón Guaicaipuro, en la provincia de Caracas.
En el Segundo Censo de la República celebrado en 1881, aparece como Parroquia Foránea con 2.245 habitantes, de los cuales 1.168 son varones y 1077 son hembras. Se contabilizaron 380 casas. 30
Mayor información ofrece el Quinto Censo Nacional de 1926 , aunque no especifica cuántos habitantes vivían en el pueblo y cuántos en los alrededores: Macarao, parroquia foránea, con 3284 habitantes, de los cuales 1.363 sabían leer y escribir; católicos casi en su totalidad: 63 agricultores, 159 estudiantes, 35 comerciantes, 24 industriales; 195 jornaleros, 17 mecánicos, 915 oficios domésticos; 1 sacerdote; 1 telegrafista: 17 vendedores ambulantes: 1 colombiano; 39 españoles; 2 franceses; 2 holandeses; 9 italianos; 1 mexicano y 5 estadounidenses. 31
Toda una mina de información para aquellos que quieran internarse en la Historia de su comunidad.
V.- Nuestra Señora del Rosario de Curucay
Queremos finalizar estas líneas con una referencia a la Virgen del Rosario de Curucay 32 Relató el Hermano Nectario María en Venezuela Mariana que a finales del Siglo XVIII un indígena que se dirigía hacia el Guaire por el curso del Macarao, fijó su atención en “un bulto misterioso, cobijado por las ramas y primorosamente colocado entre tupido ramaje” ubicado en la copa de un árbol de curucay. Movido por la curiosidad se trepó al árbol y se encontró con “una graciosa imagen de madera de unos 45 cuarenta y cinco centímetros de alto, que representaba a la Santísima Virgen del Rosario con el Niño Jesús en brazos”.33
El indígena recogió la imagen y decidió llevarla a la capillita del poblado donde residía (Las Adjuntas). Los habitantes decidieron construir una ermita de madera en el sitio del hallazgo pero cada vez que recogían la madera al pie del árbol de curucay, la imagen desaparecía y era transportada de forma misteriosa hasta la iglesia de Macarao. Al final, a tanta repetición del fenómeno, resolvieron reedificar la iglesia (1774 ¿) y allí colocaron un nicho en la parte superior del altar mayor, sobre una peana elaborada cpon la madera del árbol donde fue encontrada. 34
Allí se le venera. Su fiesta principal es la del Rosario
Manuel Alberto Donís Ríos
Caracas, octubre de 2015
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Notas
1- Véase: Juan Carlos Rodríguez Ganteaume. La Real Merced de Exención a los vecinos de Caracas el comercio de la Provincia: 1567-1652. En: Montalbán, N° 27, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 1994,81-91.
2- J.M.Cruxent , La Ruta de Losada, Gobernación del Distrito Federal, Caracas 1971, 91.
3- Ismael Silva Montañés, Hombres y mujeres del siglo XVI. Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela. T. III N° 164, Caracas, 1983, 394-395
4- José de Oviedo y Baños, Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, Pa´l Adams, (Reproducción facsimilar de la Edición caraqueña de Domingo Navas Spínola, 1824), Nueva York , 1940, 402-403
5- Oviedo y Baños, ob. Cit. 403. Ver: Hno. Nectario María, Historia de la Conquista y Fundación de Caracas, CVF- Junta de Fomento Turístico, Madrid, 1966, 93.
6- J.M. Cruxent, La Ruta de Losada, Ob. Cit., 91.
7- Actas del Cabildo de Caracas, T.I. , 1573-1600, Editorial Elite, Caracas, 1943,384
8- Blas Correa era encomendero del principal cacique Francisco Guete, o Guare y su gente, poblados en la provincia de Los Teques. Los términos orientales de esta entidad, entonces conformada por el sitio de San Pedro, Hoyo de Meléndez y Río San ¨Pedro, llegaban a Macarao. Fue en 1779 cuando se separó el sitio de San Pedro del Curato de Macarao y se adscribió a la Iglesia Parroquial de San Felipe Neri de Los Teques. En: Ildefonso Leal El Libro Parroquial más antiguo de Los Teques – 1802,Ediciones de la Alcaldía del Municipio Guaicaipuro, Los Teques, 1994, 99-103
9- Juicio por Demora de los indios entre los herederos de Alonso Rodríguez Santos y Domingo de Vera Ibargoyen. Año 1647 (Manuscrito). Registro civil de Caracas, Sección Testamentarias, f. 506
10- Ídem
11- Juicio por Demora f. 507-508
12- Ibídem F. 509v
13- Ibídem f. 535.
14- Ibídem f.304
15- Archivo Arquidiocesano de Caracas, Sección Testamentarias, F. 307v.
16- Carmen A. Hernández Castillo Macarao 1748-1810: Espacio y Hombres en un pueblo cañero del Siglo XVIII, Monografía para optar al título de Licenciado en Historia, Escuela de Historia, UCV, Carcas, 1994, 10 Véase: Archivo Arquidiocesano de Caracas, Documentos episcopales, 16: 14, 28 y 29 de Enero de 1721.
17- Manuel Landaeta Rosales, Gran Recopilación Geográfica, Estadística e Historia de Venezuela, T.I Edición patrocinada por el Banco Central de Venezuela, Carcas 1963, 76
18- Mariano Martí Documentos relativos a la Visita Pastoral de la Diócesis de Caracas (1771-1784), VI Compendio (Estudio Preliminar y Coordinación por Lino Gómez Canedo, OFM), Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Vol. 100, Caracas, 1969,31
19- AAC, Matrículas Parroquiales, 31: 52, Macarao, 1753, F.279 v.
20- Carmen A. Hernández Castillo Macarao 1748-1810 Espacio y Hombres en un pueblo cañero del Siglo XVIII, Ob.Cit. 120
21- Mariano Martí Documentos relativos a la Visita Pastoral de la Diócesis de Caracas (1771-1784), VI Compendio (Estudio Preliminar y Coordinación por Lino Gómez Canedo, OFM), Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Vol. 100, Caracas, 1969,31. Véase: 3ª. Edición Caracas, 1998, LIV, 6 y 7
22- Galeotto Cey, Viaje y descripción de las Indias 1539-1553, Fundación Banco Venezolano de Crédito, Caracas, 1995, 35.
23- Alejandro de Humboldt, Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, T III Ediciones del Ministerio de Educación Nacional, Biblioteca Venezolana de Cultura, Carcas, 1941, 50.
24- Ibídem, 58
25- Gaceta de Caracas ,n°117 T.II 14-09-1810
26- Gaceta de Caracas, Vol. VI n° 132, 21 de Mayo de 1817, 1031
27- Gaceta de Caracas, 17 de Marzo de 1812, 4.
28- Gaceta de Caracas, n° 17, 22-11-1820, F.85.
29- Agustín Codazzi Resumen de la Geografía de Venezuela T III, Ediciones del Ministerio de Educación Nacional, Biblioteca Venezolana de Cultura , Caracas, 1940, 27-
30- Segundo Censo de la República. Decreto del Ilustre Americano General Guzmán Blanco del 1° de Febrero de 1881, Primera parte, Imprenta Bolívar, Caracas, 1881, 29
31- Quinto Censo Nacional de los Estados Unidos de Venezuela decretado el 15 de Agosto de 1925 por el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República. Tomo III, Tipografía Universal Caracas 1926, 841 y ss.
32- Para conmemorar el triunfo cristiano contra los turcos en Lepanto (1571) el Papa Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria y su sucesor Gregorio XIII la del Santísimo Rosario. La advocación mariana del rosario se extendió por todo el territorio nacional.
33- Nectario María, Venezuela mariana, Seine, Francia, 1930, 372-373
34- Ibídem, 373-374
lunes, 2 de septiembre de 2013
Domingo 22 de Tiempo ordinario Ciclo C
Definitivamente las fiestas de los fariseos, y más si son jefes, no es el ambiente en el que Jesús se siente cómodo. Lo vimos ya en casa se Simón allá por el cap.7. Y aunque sus compañeros de mesa en esta ocasión no estén en la mejor disposición de escuchar, Jesús les dejará dos lecciones que también son para nosotros
-"El que se engrandece será humillado y el que se humilla será engrandecido"(su persona es la encarnación perfecta de esta Palabra)
-"Y cuando organicen una fiesta y vayan a hacer la lista de invitados, procedan al revés de lo que acostumbran"
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