“Jesús enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas”
No tenía títulos, no era sacerdote, no era escriba, no era maestro. No tenia cargo. Era simplemente el carpintero de Nazaret.
Su autoridad no se basaba en la elección, ni en los votos, ni en las oposiciones, ni en el escalafón, ni en algún nombramiento, ni en el beneficio de una autoridad superior.
Tampoco en un carácter autoritario, altanero, despótico.
Ni siquiera en el reconocimiento público y el beneplácito de la comunidad. Esto vendría después.
Lo que la gente de Cafarnaúm vio en Jesús es la coherencia entre su enseñanza y su vida. Entre lo que decía y hacía. No había fisuras entre su doctrina y su acción liberadora con los enfermos, los excluidos, los marginados.