La meta está claramente definida: EL REINO DE DIOS.
Nuestro problema es acertar con el camino. Evitar las desviaciones. Definir los recursos válidos. Descubrir las trampas, habilmente tendidas para hacernos caer. Desconfiar de lo fácil. Asumir con valentia el camino de la pobreza.
Inteligencia y valentía. Dos virtudes para los cristianos de hoy y de siempre-
No hay comentarios:
Publicar un comentario