El largo camino hasta la verdad total es nuestra meta y la asistencia del Espíritu Santo es segura, porque las promesas de Jesús no son promesas de político.
Y el aprendizaje siempre difícil y lleno de tropezones y golpes.
Con pasos inseguros y arriesgados pero siempre en movimiento.
Por eso no debemos acobardarnos.
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