sábado, 17 de abril de 2010

La Pesca garantizada


Y llegamos cada domingo al encuentro con Jesús con las barcas llenas de desaliento y de cansancio. Y antes de llegar a la orilla, todavía con la oscuridad de la noche, su voz nos guía para encontrar la ansiada pesca.


Y al final, compartir el almuerzo con su pan, su pescado y los "nuestros".

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