¡Como sonaría de escandoloso, por pretencioso y hasta blasfemo, este "Yo soy" de Jesús a los oídos de sus contemporáneos!
Este título entrañablemente pascual de Jesús y tan extraño en nuestro entorno cultural es sin embargo un consuelo para quienes nos dolemos de los falsos pastores que denunciaban los profetas y de los pastores obstinados en llevar al rebaño hambriento de pastos y sedientos del agua que salta para la vida eterna.
El Señor es mi Pastor. Nada me falta (Sal 23)
No hay comentarios:
Publicar un comentario