
No deja de ser un consuelo saber que antes que nosotros, también otros muchos, empezando por los apóstoles, han sentido la necesidad de ser auxiliados en la fé. Nuestras incertidumbres y nuestros vacíos nos llevan a pedir a quien nos puede ayudar: SEÑOR, AUMÉNTANOS LA FE
No hay comentarios:
Publicar un comentario