lunes, 25 de octubre de 2010

Dos hombres fueron al templo a orar


Un lacayo del Imperialismo romano se confiesa pecador y un hombre legal, de buenos principios y cumplidor a rajatabla de sus deberes sociales y religiosos se cree bendecido por Dios.

Jesús pone las cosas en claro: AQUEL SÍ Y ÉSTE NO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario