Con José y con María
En el más humilde hogar
La Palabra que nos guía
Estaba aprendiendo a hablar.
La Palabra se hizo carne
Se hizo silencio también
Y ese Niño que enmudece
Será Palabra otra vez.
El silencio de Dios es un grito que pone en evidencia nuestra soledad , nuestro vacío existencial. Desnuda nuestra incapacidad de comunicarnos. Por eso nos estorba el silencio y tratamos de acallarlo con ruido, mucho ruido. Como el borracho quiere ahogar sus penas en aguardiente. La tecnologia viene en nuestra ayuda para producir estridencias, ruido ensordecedor, algo que mate al silencio. Y cuando el ruido se apaga, viene otra vez el silencio y la angustia y el vacio...
El Niño Jesús es silencio y sonríe con la mirada, preguntando y con muchas ganas de hablar, de comunicarse, de enseñarnos a saber.
Feliz Navidad y Feliz Año 2010
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