sábado, 9 de enero de 2010

Nuestro Bautismo en Jesucristo


El Bautismo de Jesús nos lleva a recordar nuestro Bautismo en él. En aquel día fuimos "injertados"en Cristo.


Y el injerto "pegó". Y fuimos creciendo. Alimentados por la savia del tronco Jesucristo, las ramas, nosotros, fuimos creciendo llenos de la fortaleza de Dios.


Se esperaba de nosotros una inmensa cosecha.


Pero las ramas se llenaron de tiña, guatepajarito, de cualquier clase de lorantácea, de párásitas que debilitaron las ramas, con peligro de secarlas y convertirlas en basura y sofocar la vida divina.


Necesitamos urgentemente de una limpieza a fondo, de erradicar de nuestra rama todo lo parasitario que estorba la producción de los bienes del Reino.

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