La presencia de la Maria en los Evangelios es continua pero casi siempre oculta y discreta: Amasando harina con la cantidad exacta de fermento, o pegando "parches" a la ropa para alargar la vida del vestido, o barriendo la casa y alegrándose cuando la escoba consigue una monedita debajo del mueble, o sembrando semillitas de mostaza en el huerto, o reponiendo los odres donde se ha gurdar el vino recien cosechado... Presencia siempre laboriosa y silenciosa.
Pero, en ocasiones, su presencia es festiva y su palabra se hace sentir: Felicitando a su prima Isabel y acompañándola de la manera que ella sabe hacerlo, como servidora solidaria en los últimos meses de su embarazo.
También hoy la presencia de Maria es festiva y se deja oir dos veces:
- Una, con esa sensibilidad maternal ante nuestros pequeños o grandes agobios: "No tienen vino"
- La segunda, genialmente orientadora: "Hagan lo que Él les diga"
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