sábado, 13 de marzo de 2010

Los dos hijos.


La parábola más conmovedora de Jesús. Mal titulada de "El hijo pródigo"

Impresiona la riqueza de enseñanzas que entraña esta hermosísima parábola: El Amor misericordioso del padre, el respeto a nuestra libertad, la ausencia de amenazas, el silencio dolorido y la espera paciente e ilusionada de cada día. El proceso de conversión magistralmente descrito, y el encuentro festivo. (Este ha sido seguramente el aspecto más recurrido en la espiritualidad tradicional).

Pero la parábola sigue, y según el evangelista, (lo dijo "por algunos que se creían mejores y despreciaban a los demás") es en el hijo mayor donde hay que poner especialmente la atención porque en él estamos "retratados" los buenos. Nuestra buena disposición, buen comportamiento, legalidad, ejemplaridad, religiosidad ...no son todavía señales de conversión. Y con frecuencia, ocultan nuestra resistencia al Amor de Dios.


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